CRONICA DE UN ULTIMO CONCIERTO

Hace once años, lo recuerdo bien, a estas horas estaba nervioso, había pedido medio día de vacaciones en mi trabajo de ese entonces, la ocasión lo ameritaba. 

Se había llegado el día, el día que tanto había esperado por años, por fin y por primera vez vería a Gustavo Adrián Cerati en vivo, sin saber qué sería la única vez que podría disfrutar de un concierto de el. 

Aunque pareciera difícil de creer,  el concierto de Gustavo Cerati, personaje infaltable en la historia del rock en español, ídolo para muchos, casi un Dios para otros,  fue completamente gratis, una marca de refrescos lo trajo hasta aquí, curiosamente al estadio de béisbol Monterrey,  curiosa locación para un concierto, curioso como si pareciera que el universo nos estaba mandando una señal, como si lo planetas se alinearan para darnos la oportunidad a los que estuvimos ahí, de verlo por última vez, a lo que a título personal, es el mejor compositor y cantante del rock en español, una leyenda. 

Al llegar, algo no parecía normal, ver jóvenes, adultos, padres con sus hijos, esos mimos padres que estaban por vivir la experiencia de ver tal vez, a su ídolo de la juventud, y que ese momento sin duda alguna lo querían disfrutar y compartir con sus hijos, momento que desafortunadamente y sin saberlo, no podrían volver a repetir, esa mezcla generacional que a mis escasos 23 años no me había tocado vivir, era sin duda alguna para mí una señal de que estaba por venir una noche mágica e irrepetible, sin duda alguna, pocos artistas podían lograr eso, y en ese momento todos los que estábamos ahí,  estaríamos por vivir el último concierto de Gustavo Cerati en nuestra ciudad.

Mentiría si digo la hora en que justamente empezó el concierto, pero si recuerdo que al escuchar los acordes de “Fuerza natural” el tiempo ya no tuvo cabida esa noche. 

En mi juventud, jamás había sido fan o seguidor de Soda, incluso podría atreverme a decir que “conocí” primero a Gustavo Cerati como solista que a la agrupación, podría decir la fecha exacta en que lo escuche por primera vez, pero esos detalles son insignificantes comparado con la noche que estaba por venir.

Después de “Fuerza Natural” continuó con “Magia”, no precisamente la que el irradiaba en el escenario si no con otro tema de su último álbum, álbum que interpretó en su totalidad en ese último concierto, todos sabíamos que lo haría, pero sin duda alguna vivirlo y escucharlo en vivo, cambiaba por completo el concepto que teníamos de ese álbum. 

Después de interpretar todo el “Fuerza Natural” y  un cambio en su vestimenta de negro a blanco, continuó con sus principales temas de producciones anteriores, sin saber que ese cambio de vestuario, significaría también un cambio para todo lo que restaba de la noche.

De regreso, solitario, el, su guitarra y un banco, no era necesario nada más, “¿Os gustaría cantar conmigo un poquito?” pregunto Gustavo Cerati a todo los asistentes, para después comenzar con con los acordes de “Zona de Promesas”, para lo que prometía ser una noche mágica para lo que restaba del concierto, mágica y sorprendente, porque para sorpresa de muchos, esta fue la única canción que interpretó de sus tiempos en Soda.

Tres canciones más “Pulsar”, “Te llevo para que me lleves” y “Marea de Venus” fueron el preámbulo para “Crimen” probablemente su tema más icónico a lo largo de su carrera.

Bajo una luz azul y de fondo solo las notas de un teclado, comenzó lo que sería el parteaguas de esa noche mágica. 

Tres canciones más, la noche siguió con lo que parecía un “Paseo inmoral” ante el gozo de los miles de espectadores, incluyendo el mío (recuerdo que en ese entonces no había grabado nada, había disfrutado cada uno de los minutos del concierto, hecho que sucedió durante toda la noche, no grabe absolutamente nada)  creyendo que tanta algarabía y adrenalina todos podíamos hacer “Cosas imposibles” pero teníamos que hacer “La excepción” de controlarnos un poco, ya que sin duda, lo mejor dela noche estaba por venir. 

Comenzaba el “Adiós”, sonaron las notas inconfundibles, comenzó la letra perfecta para una canción triste que pones para sentirte mejor, pero que en ese momento nadie sentía así, todos cantaban con irónica alegría cada párrafo de esta canción, hasta llegar al coro final,  no es soberbia, ni mía, ni de los que estuvimos ahí, decir que esa pausa de al menos  cinco segundos de espera , valió la pena para gritar toda la parte final de ese que sin duda para casi todos sería un adiós. 

Siguió con “Puente” mismo que ya se había creado desde la primera canción entre Gustavo Cerati y todos los asistentes, las almas estallaban, porque tal vez ya sabíamos que faltaba poco para el final, pero sin duda alguna estaba por venir uno de los momentos más memorables de la noche, “Es el momento de ponerse de acuerdo” pidió Gustavo a los asistentes,  “uno , dos , tres, cuatro” basto ese conteo para que todo el estadio cantara al unísono “Gracias por venir” que a esas alturas ya no sabíamos si era de Gustavo Cerati para su público o del público para él.

“Okay, Lago en el cielo” asi comenzó con lo que sería el cierre para la última noche de Gustavo Cerati en Monterrey, noche que no sabíamos que no se volvería a repetir. Nadie se apuro, si, todos estábamos sensibles, con la piel erizada, si, se adelantó, como dice una estrofa de “Puente”, pero sin duda eso ya se sabía, siempre estaba adelantado.

Un amigo muy cercano, durante gran parte de “Puente” gritaba/cantaba toda la canción con la voz al cielo, cosa que al día de hoy aun no me puedo explicar, ya que sin duda alguna esa noche, todos sentimos algo que nunca habíamos sentido.

“Me di cuenta con el tiempo que solo se contar hasta trece” para cerrar con “Numeral”, a lo que el mencionó era una “clase de matemáticas”  a esas alturas de la noche, ya habíamos aprendido, bastantes cosas más

“Yo también, buenísimo estar aquí” así fue la despedida  por esa noche, sin saber que sería el adiós definitivo a esta ciudad.  

Deja tu comentario

Por favor escribe aquí tu comentario!
Por favor, escribe tu nombre